Dieta del pH y Dieta Coherente

Ante las últimas informaciones surgidas en los medios y vuestras preguntas, quiero aclarar algunos puntos comunes con la Dieta Coherente. Sin embargo esta nueva dieta del pH es poco equilibrada y muy difícil de seguir; aporta testimonios exagerados de un tono excesivamente motivador, y el dr. Young sugire que puede tratar el cáncer, lo cual me parece atrevido y peligroso.

La Dieta Coherente puede seguirse de por vida sin ningún desequilibrio nutricional ni excesivo sacrificio. Pues no prohibe ningún alimento. Te enseña a combinar bien tus comidas y a reducir el consumo de los alimentos menos favorables.

Un ph excesivamente ácido de la sangre, contribuye a: cansancio, palidez, dolor de cabeza, reumatismos, gastritis, tendencia depresiva, hipersensibilidad, contracturas musculares, intolerancia al frío, caries, cabellos desvitalizados, uñas quebradizas y debilidad del sistema inmune.

Tus células necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente. La sangre cumple dos funciones importantísimas, lleva nutrientes y oxígeno y retira los residuos tóxicos del metabolismo, que son de naturaleza ácida y deben ser evacuados a través de hígado, riñones, pulmones o piel. Para cumplir estas funciones, el ph del plasma sanguíneo debe ser entre 7,35 y 7,45, ligeramente alcalino.

Como el metabolismo celular genera mucha acidez, necesitas una cantidad suficiente de alimentos alcalinizantes, para evitar recurrir a la reserva alcalina de sales minerales (calcio, magnesio y potasio) de tus huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos.

Midiendo el ph de la orina con tiras reactivas puedes comprobar tu grado de acidez interna. Lo ideal es tener un ph ligeramente alcalino en la segunda orina de la mañana. No se mide la primera orina por ser siempre ácida, ya que el reposo nocturno estimula la eliminación de metabolitos ácidos. Existe acidez con valores inferiores a 7, apareciendo sintomatología por hiperacidez a partir de 5 siempre que descartemos previamente una actividad física intensa que  provoca eliminación de ácido láctico por la orina.

Los ácidos orgánicos débiles (cítrico, málico, tartárico, fumárico, etc.), son beneficiosos porque, una vez metabolizados, se combinan con minerales para formar sales (carbonatos y citratos) que alcalinizan la sangre; o bien se oxidan en la sangre y son eliminados en forma de anhídrido carbónico, por los pulmones.

Un consumo excesivo de alimentos ácidos genera a corto plazo caries e inflamación de las encías por inhibición de las glándulas salivares, pero a medio plazo disminuye la secreción de ácido clorhídrico por parte del estómago. A largo plazo, se produce como efecto rebote una estimulación de las glándulas, que segregan más ácido, provocando acidez crónica y aumentando el riesgo de padecer gastritis o úlcera. Es muy importante que no abuses de los antiácidos para combatir la acidez de estómago pues desestabilizan aún más el equilibrio ácido-base. Si bien los ácidos fuertes provocan la sintomatología descrita, los pequeños estímulos o ácidos orgánicos débiles equilibran tu pH; por ello uno de los pilares de la dieta coherente es tomar un vaso de agua con unas gotitas de limón en el desayuno.

En las siguientes tablas se recogen los distintos alimentos en función de su potencial ácido-base. Es conveniente revisar tus hábitos para no abusar de alimentos acidificantes e intentar incrementar el consumo de alimentos alcalinizantes como frutos secos, verduras y hortalizas, siempre ligeramente cocinados para preservar su contenido en vitaminas y minerales.

ALIMENTOS ACIDIFICANTES

Tipos

  • Normalmente de sabor ácido.
  • Ricos en proteínas.
  • Contienen azufre, fósforo y cloro.
  • Dejan residuos no metálicos (iones nitrato, sulfato, fosfato, etc.).
  • Contienen ácidos orgánicos (cítrico, acético, málico, etc.).
Vinagre y zumos de fruta
Fruta muy ácida (frambuesa, limón, naranja, etc.)
Fruta muy madura o dulce
Tomate
Legumbres
Cereales refinados
Azúcar y miel
Carnes, vísceras y derivados
Marisco y pescado
Huevos
Quesos curados
Yogur, cuajada y kefir
Café, té, cacao
Alcohol
TABLA 1: Alimentos acidificantes.

ALIMENTOS ALCALINIZANTES

Tipos

  • Ricos en sales minerales.
  • Contienen calcio, magnesio, sodio y potasio.
  • Dejan residuos de elementos metálicos.
Verduras y hortalizas (excepto tomate)
Aguacate
Perejil
Frutas excepto muy ácidas o muy maduras
Patatas
Frutos secos
Frutas secas excepto albaricoques (orejones)
Aguas minerales alcalinas (ricas en sales)
Leche de almendras
TABLA 2: Alimentos alcalinizantes.

ALIMENTOS NEUTROS

Tipos

  • Ricos en proteínas y en sales minerales
Leche
Cereales integrales
TABLA 3: Alimentos neutros.
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Combina mejor tus alimentos

A la hora de programar nuestras comidas, además de seleccionar alimentos de temporada, crudos o cocinados de una forma ligera, es preciso asegurar su correcta combinación para optimizar el aprovechamiento digestivo.

Además es conveniente beber sólo lo indispensable en el transcurso de la comida para no diluir los jugos gástricos ni las enzimas encargadas de la digestión.

Si queremos evitar los gases y/o el malestar gastrointestinal hay que seguir una serie de reglas de oro. Como en todos los campos, existen otros tipos de recomendaciones nutricionales que el sentido común del lector y la propia experiencia personal le darán más o menos validez.

Las féculas (pan, pasta, arroz, cereales, etc.), por su contenido en almidón requieren un medio ligeramente básico para que las enzimas implicadas en su digestión actúen (ptialina y amilasas salival y pancreática). Como este proceso se prolonga durante una hora, si tomamos a la vez un alimento de carácter ácido como vinagre, frutas ácidas, piña, un exceso de tomate, yogur o azúcar, aumentará el riesgo de fermentación o putrefacción intestinal del almidón con las consiguientes molestias por gases.

Las féculas combinan mal con ácidos (vinagre, limón, cítricos, zumos, fruta, yogur, etc.), proteínas, azúcar, miel y leche. Su complemento ideal son las verduras.

Los azúcares sencillos (fructosa, lactosa) presentes en las frutas y en la leche, son de fácil fermentación, por lo que es necesario acelerar su paso por el intestino, evitando tomar simultáneamente alimentos de digestión más lenta como féculas (pan, pasta, arroz, cereales) o grasas. Por ello, ahora en primavera las fresas es mejor tomarlas al natural, pues la nata combina mal doblemente, con la fruta y con el azúcar utilizado para su elaboración.

El azúcar y la miel además, combinan mal con las proteínas grasas (queso graso, frutos secos y huevos). Esto desaconseja los flanes o los postres que lleven huevos, azúcar y frutos secos.

Las frutas en general, alteran el aprovechamiento digestivo de las proteínas (carnes, pescados y legumbres). Las frutas ácidas dificultan la digestión de las grasas; por tanto, queridos lectores les aconsejo que consuman mucha fruta pero no con las comidas principales.